Salud Mental

Agorafobia

La Agorafobia se categoriza como una Fobia Específica. Se conoce como Agorafobia el miedo irracional a encontrarse en lugares públicos o de encontrarse fuera de casa. Por lo general, es un miedo a los lugares abiertos.

Algunos especialistas aseguran que la agorafobia tiene que ver con el miedo a encontrarse en lugares en los que sería “difícil” o “penoso” escapar. A su vez, otros consideran que este miedo puede basarse en no poder contar con ayuda fácilmente si se está padeciendo de un ataque de pánico o cualquier otro malestar, debido a la inmensidad.

Es importante diferenciar a la Agorafobia del miedo a los espacios abiertos. Si bien el término agorafobia hace alusión específicamente a ese miedo, se trata en realidad del temor a quedar atrapado en una situación sin practicidad para escapar, cubrirse o recibir ayuda.

Por lo general, una persona que padece de agorafobia suele tener miedo de salir de su casa o de sus sitios de confort. También siente temor de viajar en transporte público, de practicar deportes, entre otras cosas. Esto suele suponer un fuerte impacto en la vida de las personas, puesto que, a medida que el tiempo pasa, al agorafóbico le es cada vez más difícil salir de su hogar.

Agorafobia en espacios abiertos
Agorafobia en espacios abiertos

¿Qué causa la agorafobia?

Al igual que con todas las fobias, no se conocen aún causas específicas de la agorafobia. Si bien es cierto que el origen de esta fobia depende de cada caso en particular, en líneas generales, tiende a desencadenarse cuando la persona ha padecido alguna crisis de angustia, por lo que comienza a padecer miedo de que ello pueda volver a ocurrir y no obtener la ayuda necesaria.

¿Cuáles son sus síntomas?

Podría decirse que el síntoma principal de la agorafobia es el miedo a situaciones que se relacionan con los espacios abiertos. Más específicamente, se trata de un miedo a que algo malo pueda ocurrir en estos espacios y no contar con las herramientas o el apoyo necesario para salir de ello.

Este miedo puede manifestarse de las siguientes maneras:

  • Un miedo irracional a estar o a quedarse solo
  • Miedo a encontrarse en sitios de los cuales sería difícil salir o encontrar refugio
  • Miedo a perder el control de uno mismo en un lugar público
  • Ansiedad en aumento
  • Cambios de comportamiento y de actitud
  • Fuerte sensación de distancia en relación al resto del entorno
  • Incremento de la dependencia respecto a los demás
  • Comenzar a creer que lo que se encuentra a su alrededor es irreal
  • Pasarse tiempos prolongados al interior del hogar, rechazando salir del mismo
  • Sensación de que el propio cuerpo no es real
  • Dificultad para respirar, dolor torácico
  • Nauseas, mareos o desmayos
  • Temblores
  • Exceso de sudoración
  • Aumento del ritmo cardíaco, el cual puede culminar en una taquicardia si la severidad de la fobia va en aumento
Miedo a salir de casa
Miedo a salir de casa

Por lo general, la agorafobia tiende a comenzar aproximadamente entre los 25 y los 30 años de edad. Sin embargo, se han diagnosticado muchos casos en los que la fobia comenzó a padecerse a distintas edades entre los 5 y los 60 años.

Tipos de Agorafobia

Se han clasificado distintos tipos de agorafobia:

Por otra parte, algunos especialistas llevan adelante una clasificación de la agorafobia, relacionada con las distintas situaciones y conductas que pueden observarse en una persona que padece de esta fobia:

  • Ataques de pánico ocasionados por una situación de agorafobia. En estos casos, el ataque de pánico acaba siendo una situación previsible y esperable, debido a un estímulo externo que genera agorafobia.
  • Ataque de pánico previsible, ocurrido en una situación de normalidad. Suele ocurrir cuando un paciente reconoce que se encuentra en un momento de actividad emocional intensa, por lo que predice que va a padecer de un ataque de pánico.
  • Ataque de pánico que resulta imprevisible, debido a estar en una situación segura. Se trata de los ataques de pánico que no se encuentran estimulados por ningún tipo de situación externa
  • Ataque de pánico por anticipación. Refiere al momento en el que el propio paciente asegura que sufrirá de un ataque de pánico por exponerse a un determinado estímulo

El diagnóstico

Para diagnosticar la agorafobia, por lo general, se procede a una entrevista médica y psicológica con el paciente implicado y con los miembros de su familia. Se lleva adelante un cuestionario destinado a identificar los síntomas y la frecuencia con la que ocurren, como así también distintos tipos de causas posibles.

¿Cómo es el tratamiento para la agorafobia?

Cuando hablamos del tratamiento para la agorafobia, al igual que en los casos de fobias específicas, nos referimos a un procedimiento cuyo objetivo fundamental es ayudar a que el paciente pueda vivir su vida cotidiana de manera normal, sin ser paralizado frente a la presencia de su miedo particular. Por lo general, el éxito de todo tratamiento dependerá siempre de la gravedad que haya desarrollado cada fobia específica.

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Habitualmente, cuando estamos frente a una situación de agorafobia, el primer tratamiento al que suelen acudir los pacientes y sus familias es la psicoterapia. Esta, incluye las siguientes variantes:

  • Terapia cognitivo conductual (TCC), que apunta a modificar los pensamientos que general el miedo
  • Método psicológico EPR: con este método, se enfrenta al paciente con su objeto temido, ya sea de manera directa, con imágenes o a través de la imaginación.
  • Por otro lado, existen clínicas específicas para el tratamiento de las fobias, como así también la terapia de grupos. Estas están destinadas a que las personas puedan tratar, en conjunto, un miedo común y compartido con los demás.

Por lo general, se dice que la agorafobia no se trata, sino que se fluctúa en intensidad. La agorafobia es uno de los pocos casos en los que el miedo puede llegar a resolverse sin necesidad de acudir a mucho más que a una psicoterapia.

Ante cualquier sospecha de estar padeciendo de agorafobia, es importante acudir a un médico lo más prontamente posible. Esto facilitará que pueda comenzarse velozmente la observación y el tratamiento seleccionado, para así mejorar la salud y la vida de la persona con agorafobia.

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