Dietas

Alimentación macrobiótica, equilibrio y salud

¿Y si hubiera un tipo de alimentación que fuera mucho más que una dieta? ¿Y si hubiera una alimentación capaz de, no sólo alimentar nuestro cuerpo, sino también nuestra mente y espíritu? Bueno, eso es a lo que cada vez más personas denominan como “alimentación macrobiótica”.

¿En qué consiste la alimentación macrobiótica?

Como adelantábamos, la alimentación macrobiótica no es sólo un régimen alimenticio, sino que se trata de un completo estilo de vida. El objetivo central de este estilo de vida, consiste en lograr nuestro óptimo desarrollo como seres humanos. Para ello, es necesario dejarnos llevar por las leyes de la naturaleza desde un punto de vista tanto biológico, como ecológico, social y espiritual.

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La dieta macrobiótica se basa, esencialmente, en la ingesta de distintos tipos de cereales integrales, tales como el arroz, el maíz, el trigo y la cebada, incluyendo muchas maneras diferentes de cocinarlos o de consumirlos. Otros de los elementos fundamentales en este tipo de dieta son las frutas y las verduras. En lo que respecta al consumo de carnes, se suelen consumir las carnes de vaca magras (es decir, sin grasa), así como la carne de pollo y de pescado, sin piel.

Una de las principales limitaciones que este tipo de alimentación y de estilo de vida exige, es la disminución en el consumo de lácteos, los cuales pueden ser sustituidos por vegetales de hoja verde (como la lechuga, la espinaca y la acelga), debido a que estos contienen una gran cantidad de vitaminas A y C, calcio, potasio, hierro y ácido fólico. Esta sustitución evita que se pierdan los nutrientes necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro organismo.

Alimentos recomendados

De una manera más específica, los alimentos recomendados para llevar a cabo este tipo de alimentación equilibrada y saludable, son:

  • Los cereales integrales: estos, deben constituir el 50% de la alimentación diaria
  • Hortalizas y vegetales cocidos: pudiendo ser, estos, el 25% de la alimentación de cada día
  • Legumbres: lo ideal de estas es que no superen el 15% de la alimentación de cada día
  • Se recomienda tomar una o dos tazas de sopa al día, a las cuales pueden añadírsele distintos tipos de vegetales o de algas
  • En lo que respecta a las proteínas de origen animal que son necesarias para el organismo, puede consumirse pescado blanco hasta dos veces a la semana, así como también se permite la carne de pollo y de pavo sin piel
  • La carne vacuna se permite, siempre y cuando sea una carne magra y se consuma en cantidades sumamente pequeñas
  • En cuanto a los huevos, sólo se permiten los fertilizados y con un plazo no menor a los 10 días entre un consumo y otro
  • El consumo de frutas es altamente recomendable en la alimentación macrobiótica. Sin embargo, las frutas frescas se recomiendan sólo en aquellas personas que gozan de buena salud. Para aquellas personas que puedan padecer algún tipo de problema relacionado con la alimentación, es preferible optar por frutas cocidas o secas
  • En cuanto a los líquidos, se recomienda beber solamente luego de las comidas y nunca durante. A su vez, la ingesta de bebidas debe realizarse de manera lenta y en sorbos pequeños. En lo que respecta al tipo de bebidas, es preferible que se consuma té o, en el caso de tomar agua, que ésta esté lo más tibia posible.

Alimentos a evitar

  • Carnes rojas grasas,
  • Productos lácteos,
  • Azúcares,
  • Tomates, papas, batatas y berenjenas,
  • Frutas de origen tropical,
  • Zumos de frutas,
  • Condimentos y especias picantes,
  • Alimentos refinados,
  • Alimentos cultivados con abonos químicos,
  • Alimentos que cuenten con conservantes o aditivos artificiales.
La piramide de la alimentación macrobiótica
La piramide de la alimentación macrobiótica

¿Qué diferencia a la dieta macrobiótica de otras dietas?

A diferencia de otras dietas, la macrobiótica se basa esencialmente en encontrar un perfecto equilibrio entre el Ying y el Yang. Para ello, se clasifica a los alimentos dentro de estas dos categorías.

Los alimentos Ying, suelen ser aquellos que se encuentran dentro de la lista de alimentos no permitidos, debido a que son los más pasivos y debilitantes. Esto no significa que deban dejarse totalmente fuera de nuestra alimentación, pero sí que deben ser consumidos en proporciones sumamente escasas.

Por el contrario, los alimentos Yang son los activos, aquellos alimentos que están en la lista de recomendados. Se considera que la energía de estos alimentos es tonificante y beneficiosa para la salud.

Según esta filosofía, debe encontrarse el equilibrio justo entre el Ying y el Yang para poder alcanzar un estado de bienestar y de salud óptimo, pudiendo llegar, además, a obtener el máximo desarrollo como seres humanos. Y es ese equilibrio lo que esta dieta apunta a alcanzar.

Inconvenientes de la dieta macrobiótica

Es importante tener en cuenta que si no se toman las consideraciones necesarias para reemplazar los nutrientes y las proteínas que se obtienen de alimentos que han sido dejados fuera de nuestra alimentación, esto puede llevarnos a sufrir importantes riesgos de salud, tales como la anemia o la desnutrición. A su vez, la restricción en el consumo de agua puede llevar a la deshidratación e, incluso, a una insuficiencia renal.

Por otro lado, si bien existen cada vez más opciones variadas, muchos de los alimentos recomendados originalmente para este tipo de alimentación son de origen japonés, por lo que pueden ser difíciles de obtener. Esto puede llegar a perjudicar la vida social de las personas, en los distintos ámbitos sociales que conlleven una comida compartida.

Bien realizada, esta nueva alimentación puede traer grandes beneficios para tu salud. Sin embargo, la recomendación principal es que visites a tu médico antes de realizar cualquier modificación en tus hábitos alimenticios.

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