Cirugías Estéticas

Liposucción

Hay casos en los que la actividad física y una dieta saludable no parecen ser suficientes para eliminar la grasa acumulada en el cuerpo. Es entonces cuando muchas personas acuden a uno de los tratamientos estéticos más buscados: la liposucción. En este artículo te contamos todo lo que tenés que saber sobre el procedimiento y los resultados de la liposucción.

Todo lo que tenés que saber sobre la liposucción

La liposucción es uno de los tipos más comunes de cirugía estética. Se trata de, a través de mecanismos de succión, eliminar el exceso de grasa corporal de áreas específicas del cuerpo del paciente, utilizando un equipo quirúrgico especializado. Generalmente, este tipo de procedimientos es llevado a cabo por un cirujano plástico.

Algo que debemos tener en cuenta es que retirar el exceso de grasa del cuerpo a través de liposucción no es lo mismos que adelgazar haciendo ejercicio. En realidad, cuando hacemos ejercicio y nos alimentamos de forma saludable y equilibrada, tendemos a ir bajando de peso progresivamente, de todas las partes de nuestro cuerpo. Por el contrario, la liposucción es un mecanismo que ofrece los primeros resultados al mes de ser realizado, tratándose de un tratamiento localizado. En otras palabras, si la liposucción es llevada a cabo sólo en el área abdominal, por ejemplo, esto no significa que nos veamos más delgados del resto de nuestro cuerpo.

La liposucción – también conocida como lipoescultura o contorneado corporal – es un tratamiento que puede ser utilizado para achicar y moldear diversas zonas del cuerpo. Entre estas, las más frecuentes son: la papada, el abdomen, los tobillos, la parte superior de los brazos, las pantorrillas, los glúteos, los senos, los muslos y las caderas, entre otros.

¿Cómo se realiza el procedimiento?

La liposucción es llevada a cabo mediante una máquina destinada especialmente a este tipo de tratamiento y, además, con cánulas, que son instrumentos quirúrgicos especiales para estos casos. El primer paso de este tratamiento consiste en que el equipo quirúrgico prepare la zona del cuerpo que será tratada, procediendo luego a la anestesia. La anestesia puede ser local o general, dependiendo de la zona a tratar y de los requerimientos del paciente en cuestión.

Claro está que antes de dar inicio a todo esto, el paciente tendrá una exhaustiva entrevista con los médicos implicados, para conocer su estado de salud, verificar que sea un candidato adecuado para el tratamiento y dejar en claro sus deseos y objetivos.

Una vez que se ha efectuado la anestesia, se procede a realizar una muy pequeña incisión en la piel. Es a través de este pequeño hueco que se insertará en el cuerpo del paciente un diminuto tuvo de succión, cuya punta afilada se introducirá en los depósitos de grasa a eliminar, continuando con un barrido a través de la zona a tratar.

Como el nombre del tratamiento estético lo indica, se procede luego a lo que es una aspiración de la grasa desprendida con el barrido, mediante el tubo de succión. La acción de succión es proporcionada por una gran jeringa o una bomba dedicada a ello.

En los casos en los que se tratan zonas del cuerpo extensas, es posible que se requiera de más de una punción para lograr que el tratamiento sea efectivo. Además, para lograr una mejor silueta, el cirujano cuenta también con la opción de abordar las zonas a tratar desde distintas direcciones.

Una vez que la grasa ha sido retirada en su totalidad del cuerpo del paciente, pueden introducirse pequeños tubos de drenaje, mayormente para retirar el líquido y la sangre acumulados durante los días posteriores a la intervención.

Finalmente, una vez que el procedimiento ha acabado, se le tiende a colocar al paciente una prenda de compresión, que deberá ser utilizada durante el tiempo que el cirujano indique, según sea la respuesta de la zona tratada y según las condiciones del paciente.

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Tipos de liposucción
Tipos de liposucción

Distintos tipos de liposucción

Existen distintos tipos de procedimientos a partir de los cuales puede llevarse a cabo una liposucción. Te contamos cuáles son.

La liposucción tumescente

Este es el tipo más común que podemos encontrar de liposucción. Se trata de inyectar solución médica anestésica en la zona a tratar antes de proceder a la extracción de la grasa. Generalmente se busca introducir una cantidad de líquido que sea ampliamente superior al volumen de grasa a retirar. Dicha solución es extraída luego en conjunto con la grasa.

La liposucción con técnica húmeda

En esta técnica se utiliza anestesia local en una proporción de aproximadamente unos 100 mililitros, en cuyo contenido debemos encontrar epinefrina.

La liposucción con técnica seca

Este es el caso en el que no se utiliza ninguna inyección de solución anestésica local antes de llevar a cabo el procedimiento.

La liposucción con técnica superhúmeda

Parecida a la primera, ésta utiliza menos líquido durante el procedimiento. Este tiende a ser en proporciones iguales al nivel de grasa que va a extraerse. Si bien es una técnica que lleva menos tiempo, puede requerirse algún tipo de sedante alternativo.

La liposucción asistida por láser

En este caso, se utiliza energía láser para poder licuar las células adiposas de la zona a tratar. Es una vez que éstas han sido licuadas que puede procederse a aspirarlas. Este tratamiento es mayormente utilizado en zonas pequeñas del cuerpo, debido a que los tubos empleados son también más pequeños. Una de las ventajas que se ha destacado de este tipo de procedimiento tiene que ver con que la acción del láser actúa también estimulando la producción de colágeno. Esto ayuda a que la piel no cuelgue una vez finalizado el tratamiento.

La liposucción asistida mediante ultrasonido

Este tipo de liposucción se realiza con vibraciones ultrasónicas que actúan transformando la grasa en líquido. De esa manera, una vez convertidas, puede comenzarse con la aspiración. Una de las mayores ventajas a destacar de este tipo de procedimiento es que puede efectuarse de dos formas: una forma interna (es decir, bajo la superficie de la piel) y una forma externa (en otros términos, utilizando un emisor especial sobre la superficie de la misma).

¿Qué ocurre luego de la liposucción?

Cuando se ha terminado la intervención quirúrgica, el especialista en cuestión colocará una especie de faja o de prenda de compresión sobre la zona tratada, por dos motivos: por un lado, para evitar que puedan producirse amoratamientos, por otro, para controlar la inflamación. Al mismo tiempo, es esta prenda la que ayudará a que la piel pueda amoldarse a su nueva forma y contorno con mayor facilidad. Si bien es cierto que esto será determinado por el especialista según cada caso particular, la mayor parte de los pacientes tiende a llevar consigo la faja durante aproximadamente un mes.

Durante las primeras dos a cuatro semanas posteriores a la intervención quirúrgica, se recomienda que el paciente no exponga la zona tratada directamente al sol, al tiempo que se recomienda que tenga cuidado de no realizar actividades físicas intensas o que requieran de efectuar fuerza.

La cantidad de reposo que el paciente necesite dependerá también de qué tan extensa haya sido su intervención. Por lo general, es posible reincorporarse en la actividad laboral de forma inmediata, a no ser que ésta requiera realizar esfuerzos físicos no recomendados.

Una vez transcurrido un mes de la intervención, comenzarán a verse los primeros resultados. Sin embargo, tiende a requerirse el paso de unos varios meses para poder encontrarse con el cambio de silueta definitivo.

Preguntas frecuentes

Ahora, vamos a intentar responder a todas aquellas preguntas que las personas frecuentemente se hacen respecto a la liposucción.

Liposucción
Liposucción

¿Cuándo es y cuándo no adecuado practicarse una liposucción?

Lo primero a aclarar para responder a esta pregunta, es que de ningún modo la liposucción constituye un reemplazo a los planes alimenticios ni una solución para los casos de obesidad. De hecho, muchos especialistas recomiendan no realizarse este tipo de intervención en esos casos.

La liposucción es el mecanismo al que acuden las personas que cuentan con áreas del cuerpo con grasa acumulada, que no desaparece ni con el ejercicio ni con la dieta, pero que no tienen un sobrepeso importante.

Una de las pocas condiciones excluyentes para este tipo de tratamientos es el estado de salud. Si un paciente tiene un buen estado de salud, no importa cuál sea la vida que lleve, es candidato posible para una liposucción. Incluso, hay quienes se preguntan si este tipo de tratamiento es adecuado para aquellos que practican deporte profesionalmente o con frecuencia y para quienes tienen el hábito de fumar, por ejemplo. En ambos casos, si el estado de salud es adecuado, no hay problemas por los que no pueda realizarse la intervención. Si es válido aclarar que, en el segundo caso, los fumadores corren un riesgo mayor de padecer complicaciones tras la intervención. De hecho, hay cirujanos que recomiendan que se deje de fumar unas semanas antes de ingresar al quirófano y posponer al menos un mes luego de la intervención la vuelta al hábito, para garantizar una recuperación adecuada.

¿Está bien entender a la liposucción como un tratamiento milagroso?

Claro que no. No existen los tratamientos milagrosos. No debemos pensar que porque nos realizamos una liposucción podemos ahora comer lo que queramos indiscriminadamente y mantener una vida sedentaria, que de igual manera mantendremos nuestra figura y – aún menos – nuestro estado de salud. La liposucción debe ser entendida como un comienzo; el comienzo de un camino para llevar una vida sana a partir de haber logrado eliminar esos depósitos de grasa molestos y que no queremos recuperar.

¿Cuánto puede llegar a durar este tipo de intervención?

Como hemos podido ver, muchos son los tipos de liposucción que se practican y, además, muchas las zonas del cuerpo en las que puede ser utilizada. Por esto, la duración de la intervención dependerá de la cantidad y la extensión de las zonas a tratar y de cuál sea el procedimiento que se haya elegido. Generalmente, es un tratamiento que suele durar de una a dos horas.

¿Es un procedimiento doloroso?

Generalmente se utilizan distintos tipos de anestesia para llevar a cabo la liposucción. Por esta razón, no es un tratamiento doloroso mientras se está realizando. Sí hay que tener en cuenta que puede presentarse dolor cuando la intervención ha finalizado. Es habitual que los especialistas a cargo recomienden medicamentos para controlar el dolor.

El dolor tiende a disminuir a medida que pasa el tiempo, pudiendo durar hasta un par de semanas.

¿La liposucción tiene riesgos?

Tenemos que mantener en mente que la liposucción es una intervención quirúrgica y, como tal, puede conllevar riesgos, que son comunes a ellas. Si bien es cierto que no debieran nunca darse complicaciones de gravedad, algunos de los riesgos más comunes (y que no son problemáticos) son el sangrado y la infección.

Si la técnica es la adecuada, si la cantidad de grasa a retirar es acorde y no se excede y si los profesionales están calificados como corresponde para llevar a cabo el tratamiento, no deberían presentarse complicaciones de ninguna índole.

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