Infectología

Hepatitis: la información que necesitas conocer sobre esta enfermedad

La hepatitis consiste, básicamente, en una inflamación en el hígado. En esta inflamación, la afección puede remitir espontáneamente o también evolucionar hacia una cicatrización (fibrosis), una cirrosis o, también, un cáncer de hígado. En este artículo te contamos todo lo que tenés que saber sobre la Hepatitis.

¿Qué causa la hepatitis?

Aunque parezca redundante, son los virus de la hepatitis los que, generalmente, dan lugar a esta enfermedad. Sin embargo, también pueden existir otros causantes diferentes, tales como las sustancias tóxicas (ciertas drogas o el consumo excesivo de alcohol), otras infecciones o enfermedades del sistema inmunológico.

Tipos de hepatitis

En la actualidad, se han descubierto y desarrollado 5 tipos diferentes.

Hepatitis A

La hepatitis A es la hepatitis viral más extendida en todo el mundo, pero a su vez es la forma más leve de hepatitis viral. Generalmente, esta enfermedad ocurre en la niñez o en adultos jóvenes, donde el 50% de los casos se registra antes de los 30 años. Se pueden registrar pequeñas epidemias de hepatitis A en las comunidades como guarderías, escuelas, instituciones infantiles, y también se puede transmitir el virus entre las familias.

Causas de la Hepatitis A

La hepatitis A está relacionada con un hepatovirus de la familia Picornaviridae (HAV). Las personas que viajan, especialmente en países altamente endémicos, necesitan saber que la transmisión de este virus, se realiza principalmente a través de los alimentos.

Es importante señalar que la eliminación del virus se produce mediante heces una o dos semanas antes de la aparición de los signos clínicos. Durante algunas semanas, esta eliminación es una fuente de transmisión directa de persona a persona, particularmente dentro de las familias y en comunidades cerradas.

En los hombres homosexuales, las prácticas de sexo digito-anal promueven la transmisión de la enfermedad. Beber agua contaminada o comer mariscos o crustáceos crudos o poco cocidos de aguas contaminadas, así como frutas, verduras y otros alimentos que pueden estar contaminados por la manipulación con manos sucias, son las principales formas de trasmisión de la hepatitis A. Sin embargo, trabajar con una persona infectada, en la misma oficina, por ejemplo, no representa un riesgo.

La sangre también puede estar contaminada durante la fase de multiplicación del virus, que precede y acompaña al inicio de la enfermedad.

Contagio y periodo de incubación

Cuando el virus ingresa al estómago mediante un alimento o agua contaminada, entra al hígado después del paso a través del intestino delgado y la vena porta. Inmediatamente comienza a multiplicarse dentro de la célula del hígado y regresa al intestino, donde se elimina con las heces.

Una vez que ha ocurrido la contaminación, el período de incubación o tiempo transcurrido entre la exposición inicial al virus y la aparición de los primeros síntomas de la enfermedad, oscila entre 15 y 45 días. La duración del período de incubación varía según la cantidad de virus a la que el individuo ha estado expuesto. La exposición a una dosis viral grande acorta el período de incubación.

Síntomas

De dos a seis semanas después de la infección, la hepatitis A causa síntomas parecidos a la gripe, como fatiga que puede durar semanas, dolores de cabeza, desgano, náuseas, dolores musculares, articulares, y más.

A veces, la ictericia aparece gradualmente, la conjuntiva de los ojos y las otras membranas mucosas toman un aspecto amarillento, al igual que en la piel. El prurito, por su parte, puede ocurrir tarde.

En la mayoría de los casos, la enfermedad sigue siendo benigna y se cura espontáneamente. Sin embargo, puede ser grave o incluso mortal en adultos mayores o vulnerables, como por ejemplo, pacientes con problemas en el hígado.

En resumen, los síntomas son:

  • Fiebre
  • Dolor de cabeza
  • Dolores corporales, debilidad
  • Náuseas y falta de apetito
  • Malestar abdominal
  • Ictericia
  • Hígado sensible al tacto

La ictericia está presente en el 50 y 80% de los adultos, pero rara vez aparece en los niños. En muchos casos esta enfermedad puede pasar desapercibida y se puede confundir con un gran resfriado o una gripe.

Tratamientos

No existe un tratamiento específico para la cura de la hepatitis A. El tratamiento indicado por el médico, generalmente se basa en el descanso, la eliminación de bebidas alcohólicas y la abstención de consumo de drogas.

El paracetamol, AINE y la aspirina son contraindicados formalmente. En general, en cualquier paciente no vacunado que regrese de una zona de riesgo, estos medicamentos nunca deben prescribirse hasta que el médico esté seguro de que no hay infección por VHA.

Información de la Hepatitis A en Viajes
Información de la Hepatitis A en Viajes

Riesgo de hepatitis A en viajes

Los viajeros cuyo destino es uno de los países en desarrollo o los que viajan a áreas rurales en países principalmente tropicales, tienen un mayor riesgo de contraer infecciones por hepatitis A que otros viajeros. Sin embargo, las infecciones de hepatitis A también pueden ocurrir en áreas urbanas con alojamiento turístico estándar.

Las personas que viajan o trabajan en países donde se encuentra en mayor porcentaje el riesgo de contraer el virus de la hepatitis A, deben considerar seriamente la vacuna contra la hepatitis A.

Zona de riesgos

El virus de la hepatitis A es omnipresente en países con niveles de higiene bajos o intermedios, independientemente de la latitud.

Para la OMS, cualquier área es una zona de riesgo, excluyendo las siguientes: América del Norte, Europa Occidental, Australia, Nueva Zelanda, Japón y presumiblemente Singapur, Hong Kong y Corea del Sur. Sin embargo, las áreas de mayor riesgo se encuentran en África y Asia.

Algunos estudios han revelado que el viajero que viaja fuera de estas áreas seguras, tiene una incidencia del 3 al 6 por ciento, por mes de estadía; esta tasa aumenta a 20% para viajes en condiciones de “mochilero”. Sin embargo, estas cifras están ahora muy sobreestimadas dada la mejora significativa en la cobertura de inmunización.

También están en riesgo, con mayor frecuencia y/o con alguna gravedad particular, los hombres homosexuales, hemofílicos, drogadictos, que viven en un entorno cerrado.

Cómo prevenir la hepatitis A estando de viaje

La vacuna contra la hepatitis A es la primera medida de prevención contra el virus, ya que son altamente inmunogénicas, la tasa de efectividad está entre el 98 y el 100% a partir de un mes después de la primera dosis. Quince días antes de la fecha del viaje, es propicio adquirir la vacuna, ya que los anticuerpos protectores comienzan a aparecer dos semanas después de la primera vacunación. Es importante recordar la importancia de colocar una segunda vacuna de refuerzo, a los seis meses o doce meses después de la primera vacuna.

La vacuna en niños viajeros es posible desde la edad de 1 año. En estos casos, es lo más recomendable, ya que la probabilidad de una forma sintomática es muy baja en niños. Con la vacuna se evita propagar la enfermedad a los hermanos, en la escuela, etc. Además, la inmunidad de la vacuna tiene una alta probabilidad de durar toda la vida.

Síntomas de la Hepatitis A
Síntomas de la Hepatitis A

En caso de no colocar la vacuna antes del viaje, se deben respetar las medidas de higiene básicas, tales como:

Ingerir alimentos seguros, por ejemplo:
  • Comida cocida y servida caliente
  • Huevos cocidos
  • Frutas y verduras que se han lavado en agua limpia
  • Productos lácteos pasteurizados
Evitar comer:
  • Comida servida a temperatura ambiente
  • Comida de vendedores ambulantes
  • Huevos crudos o cocidos
  • Carne o pescado crudo o poco cocido
  • Frutas y verduras crudas sin lavar o sin pelar
  • Peladuras de frutas o verduras
  • Condimentos como salsas hechas con ingredientes frescos
  • Ensaladas crudas
  • Productos lácteos no pasteurizados
  • Carne de animales silvestres como monos, murciélagos u otros animales salvajes
Ingerir bebidas seguras como:
  • Agua embotellada y que esté sellada
  • Agua que ha sido desinfectada hervida, filtrada y tratada
  • Hielo hecho con agua embotellada o desinfectada
  • Bebidas con ácido carbónico
  • Café o té caliente
  • Leche pasteurizada
Evitar beber:
  • De un grifo o agua de pozo
  • Hielo hecho con grifo o agua de pozo
  • Jugos u otras bebidas elaboradas con grifo o agua de pozo
  • Hielo y paletas de helado saborizadas
  • Leche sin pasteurizar

Practica la higiene y la limpieza

  • Lávate las manos regularmente
  • Si no tienes agua y jabón disponibles, asea tus manos con un desinfectante para manos, que contenga al menos 60% de alcohol.
  • No te toque los ojos, la nariz o la boca. Si necesitas tocarte la cara, asegúrate de tener las manos limpias.
  • Intenta evitar el contacto cercano con otras personas o niños: besos, abrazos o compartir utensilios o tazas con personas enfermas.

Hepatitis B

El virus de la hepatitis B (VHB) suele transmitirse a través de la exposición de una persona sana ante la sangre, el semen u otros líquidos corporales de una persona infectada. También existen casos en los que una madre afectada se lo transmite a su bebé al momento del parto. A su vez, puede transferirse a partir de transfusiones de sangre, productos sanguíneos que se encuentren contaminados, inyecciones médicas con jeringas contaminadas o a partir del consumo de drogas inyectables. Podría definirse como una enfermedad proveniente de un virus que se adquiere por medio del contacto directo.

La hepatitis B puede ser aguda (temporal) o crónica. En los casos en los que la enfermedad se presenta de manera aguda, el tratamiento mayormente indicado es el simple reposo. Para los casos más graves, existen una serie de medicamentos destinados a curar la enfermedad.

Hepatitis C

El virus de la hepatitis C (VHC), se transmite, en casi todos los casos reconocidos, a través de la exposición a sangre que se encuentra infectada. A su vez, al igual que en el caso de las hepatitis anteriores, esta puede adquirirse a través del contacto sexual con una persona enferma, aunque esto resulta mucho menos frecuente.

A lo largo de los últimos años, han comenzado a desarrollarse una importante serie de tratamientos terapéuticos para la hepatitis C, que han logrado alcanzar tasas de curación de hasta un 90% o 100%.

Hepatitis D

Todas las infecciones provenientes del virus de la hepatitis D (VHD) solo aparecen en las personas que se encuentran infectadas previamente por la hepatitis B. si bien no es muy común, una infección simultánea por ambos virus puede dar lugar a la formación de una afección de alta gravedad, pudiendo presentar un desenlace mucho peor.

Hepatitis E

Al igual que en el caso de la hepatitis A, el virus de la hepatitis E (VHE) se transmite a través de bebidas o alimentos contaminados con el mismo.

Por lo general, es el VHE el causante de la mayor parte de las epidemias de hepatitis en zonas con un desarrollo sanitario carenciado.

¿Cuáles son sus síntomas?

Claramente, los síntomas de la hepatitis dependen de cuál sea el virus que cada paciente tenga.

Cuando la hepatitis daña células del interior del hígado, suele formarse una especie de piel con cicatrices, lo cual provoca que dichas células afectadas ya no puedan funcionar. A medida que se reducen las células funcionales en el organismo, comienzan a visualizarse diferentes síntomas que pueden ser leves o de mayor severidad. Podríamos mencionar como un síntoma general leve, el cansancio y, como uno de gravedad, la confusión mental.

La hepatitis A tiende a ser la única en la que los niños y las personas adultas desarrollan algunos síntomas.

Los síntomas que suelen aparecer en los casos de hepatitis (si es que aparecen), son:

  • Fiebre
  • Náuseas y vómitos
  • Cansancio
  • Pérdida del apetito
  • Piel u ojos amarillentos
  • Orina oscura
  • Heces blanquecinas

Lee también: Ictericia, piel amarilla

Síntomas de hepatitis
Síntomas de hepatitis

El diagnóstico

En los distintos casos de hepatitis, para establecer un diagnóstico fehaciente, es importante acceder a un análisis de sangre.

En el caso de hepatitis B, el análisis de sangre apunta a verificar si el paciente cuenta con el antígeno de superficie de dicha hepatitis. El antígeno es una parte del virus, cuya aparición suele darse, por lo general, luego de las seis a doce semanas posteriores a la aparición de la enfermedad. Si la prueba resulta ser positiva, eso significa que el paciente padece de hepatitis B.

Una vez obtenido dicho resultado, debe verificarse si el virus es nuevo o antiguo, es decir, si se encuentra actualmente dañando el cuerpo o ya no. En los casos en los que el virus ya haya sido eliminado o en los que el paciente cuente con una vacuna contra la hepatitis, el análisis demostrará que posee anticuerpos contra la hepatitis B.

Si pasamos al caso de la hepatitis C, el primer estudio será orientado a verificar si el paciente cuenta con anticuerpos para la hepatitis C. Al igual que en el caso de la hepatitis B, si la prueba resulta positiva, esto puede significar que, o bien el paciente tiene hepatitis C en este momento, o la tuvo y la misma ha sido eliminada de su organismo.

Los anticuerpos contra la hepatitis C, por lo general, tienden a tardar entre siete y nueve semanas en aparecer, una vez efectuado el contagio.

Si la primera prueba resulta positiva, lo más probable es que se proceda a una nueva muestra de sangre, de modo de corroborar el propio virus. En caso de que ambas pruebas resulten positivas, eso significa que el paciente padece de hepatitis C.

En las demás hepatitis, tienden a utilizarse procedimientos similares, partiendo siempre de un análisis de sangre inicial. Esto se debe a que, en la mayor parte de los casos, suelen ser enfermedades asintomáticas y que no pueden diagnosticarse con una simple exploración física.

Vacunación

Vacuna contra la Hepatitis A
Vacuna contra la Hepatitis A

La vacunación es una de las mejores y más efectivas maneras para prevenir la hepatitis. En la actualidad, estas vacunas han sido incorporadas al Calendario Nacional de Vacunación, siendo ahora obligatorias, gratuitas y accesibles para todos.

  • Hepatitis A: esta vacuna se aplica en una sola dosis a los 12 meses de vida de un bebé. Sin embargo, en casos de niños o adultos que no se hayan dado esa vacuna, la misma no cuenta con límite de edad
  • Hepatitis B: esta vacuna se aplica al recién nacido, antes de cumplirse las 12 horas de vida y, luego, como parte de una vacuna quíntuple celular (o pentavalente) a los 2, 4 y 6 meses de vida. A su vez, esta vacuna está actualmente en el calendario, también para las personas adultas.

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