Neumología

Neumonía

Los pulmones son órganos esenciales para la vida. Su función principal es proporcionar mediante la respiración, oxígeno a la sangre para ser transportado a las distintas células del cuerpo, para su correcto funcionamiento. Este órgano es amenazado constantemente por muchas enfermedades, una de las más agresivas para la salud, es la neumonía, de la cual hablaremos detalladamente en este artículo.

Contenido de este artículo

Qué es la neumonía

La neumonía es una infección aguda que inflama los sacos aéreos de uno o ambos pulmones. Es una afección grave causada por bacterias, virus u hongos, que afecta principalmente a este órgano e impide su normal funcionamiento por causa de una acumulación de líquido como pus y otras secreciones. Esto dificulta el intercambio de los gases oxígeno y CO 2, con la sangre y en consecuencia, la falta de oxígeno obstaculiza el correcto funcionamiento de las diferentes células del cuerpo, lo que puede tener efectos perjudiciales para la salud.

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Causas de la neumonía

Las posibles causas de la neumonía son muy diversas, aunque se sabe que las bacterias como el neumococo y los virus, representan hasta el 90% de los casos. Generalmente la afección implica una infección respiratoria, como una gripe. Las membranas mucosas respiratorias y el sistema inmune se debilitan y los gérmenes encuentran un campo de acción muy favorable. Los patógenos se inhalan en contacto con personas infectadas, o se vuelven vigorosos debido a la fragilidad del cuerpo.

Por lo tanto, los gérmenes como el neumococo y el estafilococo están naturalmente presentes en el tracto respiratorio, boca o garganta y no son un problema, excepto cuando las defensas inmunes se debilitan.

La neumonía afecta a los alvéolos pulmonares y es en estos pequeños sacos huecos, al final de los bonchioles, donde se producen los intercambios gaseosos con la sangre. Cuando este proceso se ve comprometido por la inoculación, la persona eventualmente termina quedándose sin oxígeno. La neumonía puede limitarse a los pulmones o diseminarse a los bronquios, convirtiéndose en bronconeumonía.

Neumonía por tipo de bacterias

  1. Neumonía neumocócica (Streptococcus pneumoniae)

Esta bacteria es la principal causa de neumonía bacteriana, es mortal entre el 10 y el 20% de los casos si no se trata con antibióticos. Este tipo de neumonía puede desarrollarse como una complicación de una infección viral del tracto respiratorio superior, como por ejemplo, un resfriado.

Las personas con mayor riesgo de enfermedad neumocócica son los niños menores de 5 años, así como los mayores de 65 años. Sin embargo, algunas condiciones de salud como las que mencionamos a continuación, ponen en riesgo a personas de cualquier edad:

  • Condición cardíaca, pulmonar o renal crónica
  • Diabetes, alcoholismo, ausencia de bazo o disfunción del bazo
  • Algunas anemias
  • VIH u otras afecciones relacionadas con una deficiencia del sistema inmune
  • Tratamiento por alguna afección grave
  • Quienes permanecen en un hospital de cuidado a largo plazo
Síntomas

Algunas personas son portadoras sin saberlo y no tienen síntomas, mientras que en otras, los síntomas pueden variar dependiendo de la gravedad, generando:

  • Fiebre hasta 40.5 ° C y escalofríos
  • Fuertes dolores en el pecho especialmente con inspiración y tos con esputo verdoso y a veces rosado
  • Abundante sudoración, la respiración y el pulso se aceleran
  • Los labios y las uñas a veces se vuelven azules debido a la falta de oxígeno en la sangre
  • Confusión e incluso delirio en algunos casos
  • Infecciones de oído
  • Sinusitis
  • Bacteriemia (infección de la sangre)
  • Meningitis
Consulta a tu médico ante síntomas de neumonía
Consulta a tu médico ante síntomas de neumonía
Tratamiento

Para este tipo de neumonía, se administra amoxicilina, pero existe un alto riesgo de resistencia a este antibiótico. En el caso de resistencia en el cuerpo, se usan los siguientes tipos de medicamentos:

  • Cefalosporinas
  • Clindamicina
  • Cefuroxima
  • Eritromicina (cuando alcanza condiciones más severas)

2. Neumonía estafilocócica (Staphylococcus aureus)

Esta patología broncopulmonar se refiere principalmente a individuos con problemas de salud que han sido hospitalizadas o sometidas a ventilación prolongada. Es una de las principales causas de neumonía adquirida en el hospital, denominada: infección nosocomial. Esta bacteria causa complicaciones graves de salud en niños pequeños, ancianos, enfermos crónicos e inmunocomprometidos.

Una cepa particularmente peligrosa como Staphylococcus aureus, es resistente a la meticilina (MRSA), lo que quiere decir que desarrolla una resistencia a la mayoría de los antibióticos, motivo por el cual es de gran preocupación en hospitales y hogares de ancianos.

Por otro lado, la neumonía estafilocócica es particularmente notable en pacientes con uso de drogas venosas que han sufrido previamente una septicemia por estafilococos. Es probable que este tipo de patología se complique muy rápidamente con derrame pleural, pero también con pleuresía purulenta o empiema, una acumulación importante de líquido en las dos hojas de la pleura; y un absceso pulmonar neumotórax.

Síntomas

Las señales de la neumonía estafilocócica evolucionan rápidamente y algunas veces ocurren de manera fulminante; o por el contrario, lentamente y luego se acompañan de la formación de empiema pleural, acumulación de pus y secreciones en el espacio pleural.

La enfermedad se caracteriza por la intoxicación severa, fiebre, escalofríos recurrentes, una intensa falta de aliento, tos, a veces con esputo purulento.

Tratamiento

Los especialistas indican el uso de una penicilina de tipo sintético resistente, tales como:

  • Oxacilina cada cuatro horas por vía intravenosa
  • Vancomicina, con dosis de medio miligramo cada seis horas por vía intravenosa durante al menos dos semanas.
  • Flucloxacilina: ayuda a contrarrestar la ß-lactamasa (penicilinasa) del microorganismo.
  • Cefalosporinas: cefalotina, cefamandol
  • Clindamicina: acción efectiva contra el 90% de las cepas

El linezolid y quinutristine y la  dalfopristile, son utilizados por algunos especialistas, cuando los medicamentos antes mencionados resultan ineficaces.

3. Neumonía del legionario (Legionella pneumophila)

La Legionella pneumophila es la especie del género responsable de la mayoría de las infecciones de pulmón en seres humanos. La afección se traduce en una neumonía grave para la salud, que puede progresar a sepsis, particularmente en individuos inmunocomprometidos o en personas mayores que presentan enfermedades crónicas, así como pacientes que reciben tratamiento por cáncer.

Cuando las condiciones son favorables, esta bacteria se desarrolla en sistemas de agua dulce natural o artificial, como bañeras, hidromasajes, spas, etc. cuando el agua se estanca y la temperatura es lo suficientemente alta, entre 30 y 40 ° C, encuentra un ambiente muy favorable y se propaga por aspersión: grifo, ducha, baño de burbujas, aire acondicionado, etc.

Síntomas

Este tipo de neumonía causa algunos síntomas que aparecen de 2 a 14 días después de la exposición a la bacteria, tales como:

  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Tos
  • Dolor muscular
  • Cefalea
  • Fatiga
  • Dolor en el pecho
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Diarrea
Tratamiento

Esta neumonía “atípica” responde bien a la tetraciclina. Sin embargo, el principal medicamento contra la legionella es la eritromicina. Cuando la situación es grave, la eritromicina generalmente se asocia con la rifampicina. Ciprofloxacina o azitromicina, son medicamentos para otras afecciones, pero también se usan en este diagnóstico.

Complicaciones

La mayoría de las personas se recuperan sin complicaciones, sin embargo, en su forma más grave, especialmente en quienes ya presentan antecedentes pulmonares, puede ser fatal. La fiebre de Pontiac es una forma más leve de la legionelosis, con signos similares a los de la gripe, que aparecen alrededor de tres a cinco días después de la exposición. Generalmente, la enfermedad desaparece sola, sin necesidad de tratamiento.

  1. Neumonía por Mycoplasma

La bacteria generalmente conduce a neumonía atípica e intersticial, es una causa común de neumonía en niños pequeños de 4 a 10 años y adultos de 30 a 40 años. Las epidemias ocurren regularmente en internados, campamentos de vacaciones o refugios. La transmisión es a través de un contagio por gotitas y epidemiológicamente, hay un alto grado de infección en la sociedad, ya que el patógeno también es muy contagioso.

Síntomas

Esta tipo no amenaza seriamente la salud, se caracteriza solo por dolor de garganta, por lo que generalmente no se diagnostica, de ahí el alto grado de casos en la sociedad. Sin embargo, las manifestaciones extrapulmonares se pueden expresar de la siguiente manera:

  • Otitis media
  • Erupción, eritema multiforme
  • Anemia hemolítica
  • Arritmia
  • Pancreatitis
  • Hepatitis
  • Artritis
  • Trastornos del SNC : meningitis, polirradiculitis, mielitis
Tratamiento

La mayoría de los pacientes infectados con esta bacteria pueden superar la enfermedad con o sin tratamiento. En este caso, el antibiótico de elección es la eritromicina, pero también se pueden usar otros medicamentos, como:

  • Medicamentos de tetraciclina como la doxiciclina
  • Tetraciclina
  • Claritromicina
  • Azitromicina

También se aplican inhibidores de la girasa, tales como moxifloxacino adecuado para este propósito.

  1. Chlamydia pneumoniae (Chlamydophila)

Es la tercera o cuarta causa más común de neumonía adquirida en la comunidad y responsable del 10% de los casos. Es un tipo de neumonía bacteriana atípica que se caracteriza por períodos de incubación relativamente largos, de 3 a 4 semanas y un amplio espectro de signos clínicos.

Afecta principalmente a adolescentes, adultos jóvenes y ancianos. En los jóvenes, la afección generalmente es leve, mientras que en los ancianos puede ser grave para su salud. Este tipo de neumonía atípica por chlamydia pneumoniae, normalmente causa formas más leves de neumonía y presenta una tasa de mortalidad baja.

La enfermedad se transmite por contacto cercano de persona a persona con gotitas suspendidas en el aire. Una persona con neumonía Chlamydophila, también puede contaminar sus manos al toser; otros pueden infectarse al tocar las manos de una persona enferma y luego tocar a su nariz o la boca.

Síntomas

Los signos de una afección pulmonar por neumonía chlamydia pneumoniae son:

  • Fiebre, normalmente moderada entre 38 y 39 ° C
  • Tos
  • Expectoración de mucosidad, que viene con la tos
  • Dolores generalizados: dolor de cabeza, dolores musculares o escalofríos
  • Congestión o secreción nasal
Tratamiento

La variada presentación clínica y la falta de estandarización para los métodos de diagnóstico disponibles, presentan grandes desafíos para identificar con precisión los casos de neumonía lamidia y tratar adecuadamente a los pacientes. Sin embargo, generalmente es sensible solo a ciertos grupos de antibióticos como tetraciclinas y macrólidos.

  1. Neumonía Psitacosis (Chlamydia pistaco)

Esta bacteria produce infecciones pulmonares con Clamydia que se transmiten por contacto con aves. La psitacosis causa una amplia gama de síntomas en las personas, como fiebre, dolor de cabeza y tos seca, que pueden derivar en neumonía.

Esta bacteria es trasmitida principalmente por loros y periquitos, cuya incubación dura de siete a quince días. La contaminación es causada por la inhalación de polvo contaminado por los excrementos de estas aves infectadas. Los gérmenes alcanzan el sistema linfático y luego causan inflamación pulmonar.

Síntomas
  • Fiebre
  • Escalofríos
  • Tos
  • La evolución a la bronquitis crónica es posible
  • Los casos leves (ornitosis) duran una semana
  • Los casos severos (psitacosis) duran de 2 a 3 semanas y pueden causar sangrado nasal y dificultad para respirar, lo que puede ocasionar insuficiencia respiratoria.
Tratamiento

Esta bacteria generalmente produce una enfermedad lo suficientemente grave como para requerir hospitalización. La doxiciclina es el antibiótico que generalmente se administra, excepto en pacientes con enfermedades crónicas asociadas con infarto de miocardio u otras complicaciones. Otros antibióticos como la tetraciclina, eritromicina o fluoroquinolona, también son efectivos. La administración del medicamento es entre 10 y 21 días.

Esta afección es difícil de evitar en granjas avícolas, por lo que es importante adoptar medidas preventivas para el personal, como: vestimenta, máscara y anteojos. Las aves aisladas rara vez transmiten la enfermedad.

  1. Neumonía bacilar (Gram-negativas)

Esta clase de neumonía puede causar afección severa, ocurren con mayor frecuencia en personas que están hospitalizadas, niños, ancianos, alcohólicos y personas con afecciones crónicas, trastornos del sistema inmune, en particular. Estos agentes rara vez infectan los pulmones de los adultos sanos.

Entre los bacilos gramnegativos, los principales causantes de la neumonía son:

  • Haemophilus influenzae
  • Klebsiella pneumoniae
  • Escherichia coli
  • Pseudomonas aeruginosa
Síntomas

Independientemente del tipo de agente, los signos son muy similares, en general son:

  • Fiebre alta
  • Escalofríos con temblor
  • Tos productiva con esputo purulento
  • Disnea: ahogo o dificultad para respirar con actividades diarias normales
  • Dolor pleural: dolor en el pecho al respirar y toser
  • Taquipnea: aumento del esfuerzo respiratorio
Tratamientos

Haemophilus influenzae:  hay una vacuna contra Haemophilus influenzae tipo B, como medida preventiva, se recomienda para todos los niños. El fármaco principal es el cotrimoxazol, una combinación antibiótica de trimetoprim-sulfametoxazol. Otros medicamentos incluyen: cefalosporinas Gram-negativas, amoxicilina, fluoroquinylonas y azitromicina.

Klebsiella pneumoniae: esta bacteria es resistente a la ampicilina y a un gran número de β-lactamasas. A pesar de su resistencia, es muy sensible a los aminoglucósidos y las cefalosporinas.

Escherichia coli: la neumonía causada por esta bacteria requerirá la hospitalización del paciente para proporcionar soporte respiratorio para la oxigenación adecuada. En este caso, el especialista opta por la administración de fluoroquinonas y cefalosporinas de 3ª generación como cefixima, cefpodoxima, ceftibuten, cefdinir.

Pseudomonas aeruginosa: se debe hacer un cultivo para esta bacteria y se debe establecer el tratamiento apropiado de acuerdo con los resultados, ya que es resistente a muchos antibióticos.

  1. Neumonía causada por Pneumocystis carinii

Esta afección pulmonar representa un riesgo mortal que amenaza principalmente a personas con un sistema inmune debilitado como los que sufren de VIH.

Síntomas

Los síntomas respiratorios de este tipo de neumonía, incluyen:

  • Tos seca
  • Presión en el pecho
  • Dificultad para respirar
  • Fiebre
  • Fatiga
  • Pérdida de peso durante semanas o meses, antes de los síntomas respiratorios.
Tratamiento

El tratamiento efectivo para este tipo de neumonía, es la combinación de antibióticos: trimetoprim y sulfametoxazol, conocidos como Bactrim o Septra. El pentamidina también es indicado por los especialistas.

  1. Neumonía causada por Haemophilus influenzae

Es un agente etiológico común de neumonía que afecta principalmente a ancianos y pacientes con enfermedades subyacentes o inmunodeprimidos, especialmente los infectados con el virus del  (VIH). También es una causa frecuente de neumonía en niños, mientras que en adultos, esta afección invasiva es poco común.

Síntomas

Generalmente son: tos, fiebre y dificultad para respirar, pero pueden variar según el tipo de neumonía, ya sea segmentaria o bronconeumonía.

  • Segmentaria: fiebre repentina, tos productiva, dolor pleurítico en el pecho y dolor de garganta. También tienden a desarrollar bacteriemia.
  • Bronconeumonía: pueden presentar aumento de la frecuencia respiratoria y fiebre leve.
Tratamiento

El tratamiento consiste en cefalosporinas de tercera generación, fluoroquinolonas y penicilinas beta-lactámicos.

Otras causas

Por virus

La neumonía viral o virus de la gripe, virus del resfrío, o virus sincicial respiratorio, generalmente tiene un carácter bastante leve y se cura espontáneamente sin secuelas. El peligro radica en la sobreinfección bacteriana, luego del debilitamiento del tracto respiratorio por un contagio viral.

Síntomas

Están relacionados con una gripe por virus: dolor de cabeza, fiebre, fatiga.

Tratamiento

Cuando la neumonía es originada por un virus, los especialistas recomiendan medicamentos antivirales como el aciclovir para tratar las infecciones pulmonares causadas por el herpes simple, el herpes zóster o la varicela.

Neumonía fúngica o candidiasis (Pneumocystis jiroveci)

Este tipo de neumonía es causada por la presencia de organismos fúngicos como Pneumocystis jirovecique o Mycobacterium avium, que se adhieren a las membranas mucosas del sistema respiratorio. Son hongos que habitan normalmente en paredes húmedas, en alimentos descompuestos, en agua estancada, etc. y atacan a una persona cuando su sistema inmunológico está debilitado.

Síntomas
  • Fiebre
  • Tos y dificultad para respirar
  • Dolor en el esternón
  • Signos de pleuresía: inflamación de las membranas mucosas de los órganos internos
Tratamientos

Para esta clase de neumonía los tratamientos antifúngicos pueden tener efectos secundarios, como fiebre, escalofríos, erupción cutánea, prurito, diarrea, náuseas y vómitos. Éstos son:

  • Anfotericina B
  • Fluconazol
  • Itraconazol
  • Fluytosine

 Neumonía por aspiración

La neumonía por aspiración es un término amplio que se utiliza principalmente para referirse a las consecuencias pulmonares de la entrada anormal de sustancias exógenas o endógenas en las vías respiratorias inferiores.

Aspiración sustancias del estómago: el material aspirado del estómago a causa de un vómito. Éste suele ser muy ácido y puede dañar gravemente los pulmones incluso antes de que se desarrolle la infección.

Cuando se aspiran sustancias tóxicas: cuando una persona inhala material que es tóxico para los pulmones, como pesticidas o moho.

Síntomas
  • Tos, con o sin esputos
  • Fiebre
  • Dolor de pecho
  • Dificultad para respirar y tragar
  • Falta de aliento, respiración rápida o respiración ruidosa
  • Confusión y disminución de la capacidad para estar alerta
  • Cambios de voz como ronquera
  • Disminución del apetito y de peso
Tratamiento

La clindamicina (Cleocin) sigue siendo el agente más comúnmente utilizado. Las penicilinas betalactámicas y las quinolonas más nuevas se han usado con éxito.

Desarrollo

Después de que los gérmenes en el aire ingresan a los pulmones, viajan a través de las vías respiratorias hasta los alvéolos, unos pequeños bolsillos en los extremos de los bronquiolos, donde causan inflamación de las células por la acumulación de pus y secreciones.

Este proceso trae como consecuencia, la disminución en el intercambio de gases de oxígeno y CO2, entre el aire y la sangre. La enfermedad generalmente se limita a uno de los cinco lóbulos que tienen los dos pulmones; esto se llama neumonía lobar. En muchos casos, como ya lo mencionamos, la neumonía puede ser grave, de hecho es la principal causa de mortalidad infecciosa en los países desarrollados.

Información y tratamiento de la neumonía

Síntomas Generales

En general y como acabamos de ver con cada una de las causas de neumonía, los síntomas son variados, algunos aparecen rápidamente, otros no, Todos pueden variar según el organismo involucrado, la edad del paciente y el estado de salud. Los más comunes son:

  • Tos dolorosa: el comienzo es con tos seca, luego se vuelve productiva.
  • Esputo: a veces verdoso, amarillento o con sangre
  • Fiebre: alta (hasta 41 ° C) con escalofríos
  • Dolor en el pecho: que empeora durante la tos y la respiración
  • Dificultad para respirar: mayor frecuencia de respiración y corazón con una incomodidad más o menos importante.
  • Latidos cardíacos rápidos
  • Dolor confusión o incluso delirio

Estos signos pueden ir acompañados de fatiga, dolor de cabeza, náuseas, vómitos o incluso  diarrea. Sin embargo, en algunos sujetos frágiles, la neumonía puede manifestarse con otros signos más graves, como confusión mental, aumento del ritmo cardíaco y frecuencia respiratoria, hipotermia, disminución de la presión arterial.

Los niños pequeños también pueden tener dificultades para alimentarse, beber o incluso presentar convulsiones. Todos estos signos son suficientes para buscar atención médica pronto.

En los ancianos, los signos son menos claros, y la neumonía en ellos puede manifestarse solo con confusión y somnolencia.

Estos síntomas obviamente no son exclusivos de la neumonía ya que se encuentran en otras enfermedades, como la gripe, la bronquitis, la bronquiolitis, el asma, la embolia pulmonar o la tuberculosis.

Personas en riesgo

Algunas personas son más susceptibles que otras a la neumonía, y se enfrentan a un mayor riesgo de complicaciones graves que amenazan su vida.

  • Niños pequeños
  • Personas de la tercera edad
  • Pacientes con enfermedades respiratorias como: asma, fibrosis quística, enfisema, etc.
  • Fumadores
  • Pacientes que sufren una enfermedad crónica, como: diabetes, cáncer, EPOC, insuficiencia renal, cirrosis hepática, fibrosis quística, etc.
  • Pacientes inmunodeficientes con VIH
  • Bebedores compulsivos
  • Personas con desnutrición
  • Hospitalizados: especialmente cuando la estadía es prolongada, los pacientes son particularmente vulnerables, no solo por el debilitamiento de su estado de salud, sino también por la multiplicación de las posibles fuentes de contagio con personas portadoras de gérmenes, heridas, catéter, etc.
  • Una persona que presente un contagio viral reciente, como la gripe, también está predispuesta a contraer neumonía

Diagnóstico

Para establecer el diagnóstico, el médico le preguntará al paciente sobre los signos que siente. Durante el examen, inspeccionará los pulmones en busca de sonidos “anormales”.

Si hay sospecha de neumonía, el médico realizará un examen más profundo, mediante una radiografía o una tomografía computarizada del tórax que confirmará el diagnóstico con la presencia de un foco infeccioso. El esputo se analizará en el laboratorio para determinar el germen involucrado para adaptar mejor el tratamiento. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que el microorganismo no puede identificarse con precisión en la mitad de los pacientes con neumonía.

Tratamientos para la neumonia
Tratamientos para la neumonia

Tratamientos

Una vez que se realiza el diagnóstico, el tratamiento dependerá del germen involucrado. El médico recetará un tratamiento en casa con antibióticos en una persona sana, mientras que otros grupos de la población requieren mayor atención, este es particularmente el caso de los niños pequeños, los ancianos, las personas inmunocomprometidas y los pacientes hospitalizados.

Antibióticos

Si la neumonía es causada por un virus, un antibiótico no será necesario. En este caso, el médico recetará un tratamiento para los síntomas, por ejemplo, un fármaco como el acetaminofén para aliviar la fiebre. En algunos casos, los medicamentos tomados con inhaladores o bombas, pueden ser prescritos para dilatar la vía aérea o disminuir la inflamación en los pulmones para facilitar la respiración.

Tratar la neumonía con antibióticos

La decisión de utilizar antibióticos para tratar la neumonía no siempre es simple. Incluso con una alta probabilidad de infección bacteriana, toma tiempo para identificar las bacterias involucradas y elegir el mejor antibiótico para eliminarla. En todo caso, se emplean dos tipos de antibióticos para combatir la bacteria, y el tratamiento por lo general, dura entre 8 y 10 días.

El médico recetará el antibiótico más apropiado basado en varios elementos, la edad, los síntomas y la gravedad, es decir, si es necesario o no ser hospitalizado. El número de días que se requiere para tomar antibióticos dependerá de la salud general, la gravedad de la neumonía y el tipo de antibiótico.

El primer antibiótico que emplean los especialistas y el más utilizado, es uno muy eficiente que mata una amplia gama de bacterias. Todos los antibióticos tienen una alta tasa de éxito para el tratamiento de la neumonía, sin embargo, si no se obtiene un resultado satisfactorio en el paciente, después de tomar el primer tipo de antibióticos, el médico puede prescribir un segundo antibiótico, para eliminar otras bacterias que no fueron afectadas por el primer antibiótico.

Tipos de antibióticos para la neumonía

Los antibióticos más comúnmente empleados para el tratamiento de la neumonía son: penicilinas y betalactámicos (amoxicilina / clavulánico, en altas dosis), macrólidos (azitromicina, claritromicina) y quinolonas (levofloxacino, moxifloxacino). De acuerdo a la evaluación y el cuadro que presente el paciente, el especialista tendrá a juicio la elección del antibiótico para el tratamiento.

Por ejemplo, un diagnóstico de neumonía bacteriana, adquirida en la comunidad en individuos sanos, y que será controlada en casa, generalmente se trata con un antibiótico macrólido como la eritromicina, claritromicina, azitromicina, y por lo general, no hay razón para ir al hospital.

Por otra parte, para el tratamiento de la neumonía en pacientes ambulatorios, la amoxicilina es un tratamiento alternativo al cotrimoxazol. En los niños que presentan un cuadro de neumonía grave sin hipoxia, es decir, con disminución de la cantidad de oxígeno en los tejidos, la amoxicilina oral puede ser una alternativa a la penicilina inyectable. En cuanto a la neumonía más complicada, el especialista generalmente prescribe una composición de ampicilina o penicilina con gentamicina, la cual resulta ser más eficaz que la utilización del cloranfenicol solo.

La amoxicilina, debido a su amplio espectro de acción conocido, bajo costo y facilidad de absorción, es el antibiótico más comúnmente prescrito por los especialistas. Tal molécula sólo puede dirigirse a las bacterias y no a los virus.

La función de todos estos antibióticos es eliminar las bacterias o impedir que éstas crezcan y se reproduzcan. La forma en que se administre cualquier antibiótico ya sea por vía oral o intravenosa, va a depender de la condición del paciente, la gravedad, la edad, etc.

Generalmente, los síntomas mejoran considerablemente antes de terminar el tratamiento prescrito por el especialista, sin embargo, la recomendación es asegurarse de terminarlo al pie de la letra, para evitar posibles complicaciones.

En algunos pacientes, los antibióticos pueden causar algunas reacciones alérgicas, en este caso, se debe parar el tratamiento y consultar al médico para un posible cambio en el tipo de antibiótico prescrito.

Las bacterias responsables de la neumonía son cada vez más resistentes a los antibióticos. Este fenómeno es particularmente preocupante en el caso de la neumonía adquirida en el hospital. Si el antibiótico no parece tener efecto después de unos días, puede ser necesario cambiar el antibiótico. Para evitar contribuir a la resistencia, es importante tomar el tratamiento hasta el final, según lo prescrito por el médico tratante.

El tratamiento con antibiótico se puede complementar con:

Antipiréticos

El paracetamol es un remedio de elección para controlar el dolor y la fiebre. Los analgésicos que contienen codeína no están indicados.

Descanso

Durante la enfermedad el paciente tiene incapacidad para trabajar, por lo que debe permanecer en casa hasta la recuperación completa y limitar sus actividades.

Evitar contacto con agentes externos

Evitar la exposición al aire frío y a los contaminantes, como el humo del tabaco.

Hidratación

La ingesta de agua debe ser más alta de lo normal.

Manejo de los síntomas

El manejo del dolor es muy importante para mantener la frecuencia respiratoria y controlar la tos, que en este caso no se debe contrarrestar con jarabe anti-tos.

Oxígeno

Si el contenido de oxígeno en la sangre es demasiado bajo, el paciente debe recibir ayuda con ventilación, ya sea en el hogar o en el hospital. La transferencia de cuidados intensivos y la intubación, en algunos casos, pueden ser necesarios.

Fisioterapia respiratoria

Esta técnica aplicada en un ambiente hospitalario contribuye mucho a la recuperación de la capacidad respiratoria de los pacientes con neumonía.

Hospitalización

El tratamiento de la neumonía puede concluir con una hospitalización, en estos casos, el médico evalúa la necesidad de llevar a cabo este paso, según una serie de criterios.

El tratamiento se iniciará en casa con antibióticos orales cuando el paciente no tenga factores de riesgo específicos como alguna enfermedad crónica. Durante el tratamiento, el médico controlará la evolución de cerca, día tras día. Los análisis de sangre regulares ayudarán a refinar el seguimiento, sin embargo, el paciente deberá informar inmediatamente a su médico si nota un deterioro de su estado general, un aumento de la tos, dificultad para respirar, un aumento o persistencia de la fiebre por más de una semana, o la aparición de nuevos signos.

La hospitalización es necesaria si:

  • Ambos pulmones se ven afectados
  • Hay demasiada aceleración del ritmo cardíaco y la frecuencia respiratoria
  • La presión arterial es demasiado baja (hipotensión)
  • Si se trata de un anciano
  • El paciente tiene un sistema inmune debilitado
  • Cuando es un bebé menor de 6 meses de edad; más allá, el niño puede quedarse en casa si puede ser monitoreado continuamente y su condición no es demasiado preocupante.
  • Se deben administrar antibióticos por vía intravenosa
  • La situación no mejora después de 48 a 72 horas de tratamiento en el hogar

Evolución

En general, la neumonía evoluciona favorablemente en unos quince días, y la fiebre desaparece 48 a 72 horas después. Si la enfermedad es grave o existe un riesgo de complicaciones, puede ser necesaria la hospitalización.

Complicaciones

Las complicaciones de la neumonía generalmente dependen de una variedad de factores que se relacionan con la edad del paciente, su estado de salud en general, antecedentes y la gravedad de la afección. Si bien algunos pacientes pueden recibir tratamiento en el hogar, otras necesitan ser hospitalizadas. En casos especiales, la neumonía puede ser fatal, por lo tanto, es importante tratarla rápidamente.

La neumonía, especialmente de origen bacteriano, debe considerarse como una enfermedad grave, ya que presenta un riesgo real de mortalidad entre otras complicaciones:

  • La infección puede diseminarse desde los alvéolos hasta la pleura, una membrana que cubre el lado externo de los pulmones y la pared interna de la caja torácica. Esto causa una inflamación fuerte llamada pleuritis, que requiere un control médico muy cercano.
  • La enfermedad puede diseminarse a los pulmones y causar insuficiencia respiratoria.
  • Puede causar sepsis cuando los microorganismos ingresan al torrente sanguíneo.
  • También puede generar meningitis o encefalitis, especialmente en los ancianos.

Prevención

Aunque la vacuna contra la neumonía no puede prevenir todos los casos, puede reducir las probabilidades de contraer la enfermedad. De hecho, es posible contraer la enfermedad, pero más leve.

En las personas en riesgo, especialmente los pacientes mayores de 65 años y los niños, es posible usar una vacuna contra la neumonía, hecha de las cepas neumocócicas más comunes.

Vacunas para la neumonía que protegen contra diferentes tipos de infección:

  • PCV13 ayuda a proteger a las personas contra 13 de los tipos más severos de bacterias que causan neumonía.
  • PPSV23 protege contra 23 tipos adicionales de bacterias de neumonía. Ninguno puede prevenir cada tipo de neumonía, pero trabajan contra más de 30 tipos comunes y severos.

Quienes necesitan una vacuna contra la neumonía deben recibir ambas vacunas: primero, la vacuna PCV13 y luego la vacuna PPSV23 un año o más después.

Adicionalmente, la vacuna llamada Pneumo 23 protege contra las infecciones invasivas que son las más graves y pueden ser fatales. Una vez completada, la vacunación permanece vigente por varios años, como un máximo de 5 años.

Otros métodos de prevención, están relacionados con el despliegue de información para evitar el contagio de persona a persona a través de los mecanismos de higiene; con algunos materiales tóxicos u otros agentes externos.

Epidemiología

La neumonía es la principal causa de muerte en niños menores de 5 años y en adultos mayores de 65 años, esto resulta en aproximadamente 156 millones de nuevos episodios de neumonía cada año en todo el mundo, de los cuales, 151 millones provienen de países en desarrollo. Esta información originada por la OMS, indica que la mayoría de los casos ocurren en India (43 millones), China (21 millones), Pakistán (10 millones) y también en grandes cantidades en Bangladesh, Indonesia y Nigeria (6 millones para cada uno de estos países).

La neumonía es responsable de alrededor del 19% de todas las muertes de niños menores de 5 años, más del 70% de los cuales ocurren en el África subsahariana y el sudeste de Asia.

De todos los casos comunitarios, del 7 al 13% son lo suficientemente graves y requieren hospitalización. Numerosos factores han identificado como principales factores de riesgo para la incidencia de la neumonía: la falta de lactancia materna exclusiva, la desnutrición, la contaminación del aire interior, el bajo peso al nacer, el hacinamiento y la falta de cobertura por inmunización.

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